Vivir para escribir

Buscando mi voz (con relatos breves y microrrelatos)

El olor de mi ropa
Tiempo aprox. de lectura: 1 min

Hoy tampoco encontré trabajo. Y mira que el puesto era perfecto. Y anoche incluso pude entrar al centro de acogida y dormir bien. Y hasta ducharme. Pero no había tiempo para lavar la ropa, no se habría secado antes de la entrevista. No sé, pero creo que fue precisamente eso: el olor de mi ropa, y no mi currículum, lo que hizo que el funcionario cambiara la X de casilla. La próxima vez dejaré claro donde vivo.

Más allá de la cortina
Tiempo aprox. de lectura: 2 min

Ella lo odiaba casi todo. Odiaba las visitas de los conocidos, la frialdad de los médicos, la condescendencia de los enfermeros y la compasión de los extraños. El odio y la rabia se repartían su tiempo. Quería estar sola para escuchar el silencio… Y silenciarlo con músicas ensordecedoras cuando el dolor se le hacía insoportable. Solo tenía un deseo: morir para matar su dolor. Un dolor que solo conseguía calmar viajando a otros mundos, siempre a lomos del caballo, cada vez más salvaje, cada vez más intenso, cada vez más peligroso. Seguir leyendo…

El boliche mágico
Tiempo aprox. de lectura: 2 min

Con el boliche en el bolsillo volví con mi gente. Allí apestaba a una mezcla de maquillaje, tabaco, farlopa y bazuco, así que decidí subir a la terraza y comenzar con el ritual que aquel tipo me había enseñado. Después del acto final, me subí al muro que daba a la calle y me dejé caer. Seguir leyendo…

La cicatriz de tu ausencia
Tiempo aprox. de lectura: 1 min

Quiero que sepas que estoy aquí, allí, sí, aquí donde nos vimos por última vez. Aunque la madrugada y todo lo que nos metimos aquella noche esturbiaron el recuerdo, lo recuerdo, sí, aún lo recuerdo. Yo lloraba. Creía que me moría. Tú me consolabas como a un niño, me besaste en la mejilla y te alejaste en silencio sin darme la espalda, sonriendo, mirando, negando. Seguir leyendo…

Purpurina invisible
Tiempo aprox. de lectura: 1 min

No podía dejar de llorar purpurina invisible. No lo hagas, créeme, todo va a salir bien, estamos juntos y eso es lo que importa. Seguir leyendo…

El cochinero y la caja de puros
Tiempo aprox. de lectura: 5 min

Mi abuelo nunca supo explicar su desaparición. Rogelio, el panadero del pueblo, le contó a la Guardia Civil que lo vio bajar por El Ejido, de madrugada, y que llevaba la burra cargada de lechones. Lo acompañé hasta la orilla del barranco, le dijo al sargento, pero del otro lado venía una fila de cuarenta o cincuenta candiles. Yo sabía que eran almas en pena, sargento, así que me di media vuelta. Venga, coño, no seas miedoso, se empeñó Paco, eso será un rancho de ánimas o alguna celebración. Pero mi abuelo, no sé si por valiente, cabezudo o las dos cosas, le dio una nalgada a la burra y siguió su camino ladera abajo. Seguir leyendo…

La riñonera
Tiempo aprox. de lectura: 2 min

La riñonera de mi cuñado seguía colgada en el balcón. Mi hermana, con el sigilo de un alma en pena, pero aún colgada de un hilo de vida, pasó diez días metiéndose caballo a todas horas. Cada mañana me pedía que le liara un porro, y con cuidado de no acercarse demasiado a la riñonera, salía al balcón, se sentaba en el suelo y perdía la mirada. Así pasaba horas, en una especie de estado meditativo, como si aquel balcón fuera el templo de un dios, y como si él, mi cuñado, reencarnado en su riñonera, escuchara sus plegarias y se paseara por el más allá encendiendo candiles y mostrando el camino que debíamos seguir después de su muerte. Seguir leyendo…

Nómadas del espacio-tiempo
Tiempo aprox. de lectura: 1 min

Con el derecho siempre procuro mirar para otro lado para que no se note que en realidad se trata de un ojo cuántico, un visor subatómico diseñado con estilo “vintage” —emulación de ojo de cristal del siglo veinte—, una esfera capaz de romper la continuidad espacio-temporal sin más energía que una batería microscópica de polvo cósmico. Una maravilla tecnológica si no fuera porque el dichoso artilugio me ha convertido en un ser de existencia asíncrona, uno de esos tipos atormentados por los fantasmas del pasado y los miedos del futuro, registrado en el padrón intergaláctico de nómadas del espacio-tiempo.

El niño y el viejo
Tiempo aprox. de lectura: 2 min

…Y la felicidad navegó en aguas de injusticia sin culpable.

La madre cogió al hijo con cuidado y lo puso en pie. El niño fijó la mirada en el viejo, se tambaleó, consiguió mantener el equilibrio, abrió los brazos y adelantó un pie. Luego, con la inseguridad de la falta de costumbre, adelantó el otro. Se detuvo. Dobló las rodillas. Se cae, dijo el viejo con los ojos, intentó levantarse de la silla de ruedas pero su cuerpo, como en los últimos treinta años, no le respondió. Seguir leyendo…

Dos huevos duros y la hartura de estado
Tiempo aprox. de lectura: 2 min

Si queréis conocer a un hombre, revestidle de un gran poder. (Pitaco de Mitilene, 650 AC-?, gobernante griego)

Érase una vez un cristiano que estaba pelando un huevo duro. En uno de esos momentos en los que el agua que cae en el fregadero deja de hacer ruido por haber rebotado en el brazo, escuchó que unos políticos no se ponían de acuerdo para gobernar el país en el que le había tocado vivir. Cosas del azar. Seguir leyendo…