Vivir para escribir

Buscando mi voz (con relatos breves y microrrelatos)

Con i de identidad
Tiempo aprox. de lectura: 3 min

El respeto a la identidad de los pueblos nos enriquece. Y no, eso no es política.

Hubo un día en que creía que siete estrellas verdes era la respuesta lógica a un pasado sangriento y una identidad soterrada. Que nadie se moleste ni altere. Sé que no está la hoguera para echar combustible, que luego la carne sabe a petróleo. No hablo de política. Hace tiempo que dejé de creer en los políticos. Y que conste que soy consciente de que la pérdida de confianza en la política no soluciona nada, sin embargo, esa enajenación, esa sensación de pertenecer a otro mundo, eso es justo lo que siento cuando me da por ver las noticias. Joder, ¿pero es que nadie se da cuenta de que todos estos se descojonan de nosotros? Que me perdonen los buenos políticos, que de seguro serán mayoría; de hecho, quise a uno como a un padre. Vi en él más pasión, honradez, sacrificio y vocación por lo público, que en todos los que ahora se envuelven en banderas, himnos y mítines, para ocultar, en el mejor de los casos, lingotes de hipocresía y mediocridad. Seguir leyendo…

La gravedad de Paula
Tiempo aprox. de lectura: 4 min

Paula decía que el amor es a ella, lo que la gravedad a las manzanas.

—¿Sabes, tío? Va, el muy capullo y me dice: Pauli. Ya sé que estamos bien, pero creo que es el momento de dar el paso. Pauli, tío, me llamó Pauli. ¿Cómo que Pauli? ¿Quién coño es Pauli, joder? ¿Tú sabes lo que me jode? ¿Cuántas veces te lo he dicho? Un montón. ¿A que sí? Que sí, tío, que sí. Que necesita dar un paso, dice, el muy capullo.

—Ajá —dije yo—. Un paso.

—Sí, un paso.

—¿Y se puede saber qué paso era ese? Seguir leyendo…

Moby Dick y etiqueta negra (con dos piedras de hielo)
Tiempo aprox. de lectura: 2 min

Un barco a la deriva en los callejones de Barcelona.

Érase una vez un galeón y su capitán, Kanan. El azar, caprichoso como siempre, quiso que el velero surcara el pacífico océano de la noche de Barcelona. Cuando cayó en la cuenta que era viernes, Kanan pensó que sería buena idea darse un paseo por las tabernas roqueras del puerto. Comenzó así una travesía sin brújula ni carta de navegación que le llevó a uno de esos antros. En él trabó la hebra con un grupo de marineros de diferente procedencia, pero todos catalanes. Seguir leyendo…

En el concierto de los Stones (con Wolfgang)
Tiempo aprox. de lectura: 2 min

Es solo rock & roll (pero me gusta)

—Que sí, Herr Wolfgang, que ya lo sé, it’s only rock and roll. Unos pocos acordes, rifs improvisados que recuerdan a Chuck Berry, escala pentatónica, todo muy repetitivo. Sí, también: unos viejos gamberros arrastrando sus huesos por el escenario; salvo Mick Jagger, claro, a ese lo dejamos aparte. Que sí, coño, cállese un rato y escuche, hombre, que me tiene loco de la cabeza. Si llego a saber que era tan pesado, no le traigo. Perdone, no se raye, hombre, es que no me está dejando escuchar nada. Ya sé que su Requiem es una obra de arte, y La Flauta Mágica, Las bodas de Fígaro, Don Giovanni. Sí, hay que ser un puto genio para componer todo eso. Y a su edad. Y créame, Herr, adoro su música. Sin embargo, no sé, este ruido: la sobriedad de la batería de Watts, los chillidos de las guitarras de Richards y Wood, Seguir leyendo…

La crisis de Pe
Tiempo aprox. de lectura: 9 min

Pe desapareció dos días después de la muerte de su madre. A Ray no le preocupó que durante el entierro hubieran hablado del suicidio, al fin y al cabo era un tema de conversación habitual entre ellos; hablaban con tanta naturalidad de la opción de acabar con sus vidas, que Ray estaba seguro de que si hubiera sido ese el motivo de su desaparición, lo habría avisado antes; estaba convencido que incluso le habría contado los detalles. Seguir leyendo…

Mi referéndum
Tiempo aprox. de lectura: 2 min

Señores, paren esto de una puta vez (un canario enamorado de Cataluña).

Mi referéndum se celebrará el próximo viernes. Solo imprimiré una papeleta. La pregunta será: “Oye, tío, ¿quieres independizarte del odio?” Y solo habrá una respuesta: “Sí”. La noche anterior, antes de acostarme, dejaré preparada la urna sobre la mesa del salón. Por la mañana, mientras espere por el café, pensaré en el amor que siento por todo lo que he querido en mi vida. Después me pondré algo de Dylan y leeré el capítulo siete de Rayuela. Constituiré la mesa electoral mientras recuerdo mis primeros besos de cíclope. La taza del café será el presidente y como vocales nombraré a dos galletas integrales. Seguir leyendo…

El beso II
Tiempo aprox. de lectura: < 1 min

El beso. Ahora sé que fue eso, aquel maldito beso. Un beso que paró el tiempo y me hizo olvidar por un instante que estaba muerto, que bajó el telón de aquel antro y volatizó a diez o doce borrachos, que silenció las músicas y apagó las luces. Seguir leyendo…

El sueño de Marga
Tiempo aprox. de lectura: < 1 min

Después de más ocho años recorriendo callejones juntas:

—Me estás acojonando, Marga —dijo Bea—. Venga, tía, bájate de ahí, joder.

—¿Sabes, Bea? Una vez soñé que podía volar.

—No me jodas, tía, venga, bájate.

Marga miró hacia abajo y dijo: Seguir leyendo…

La Cofradía de los Cabrones
Tiempo aprox. de lectura: 3 min

Menú del día: Una parte de infidelidad por dos de amor no correspondido.

Ella intentó abrir la puerta pero se lo impidió la cadena de seguridad.

—Vete, por favor —dijo él—. No tenemos nada que hablar.

—¡Señorita! ¡Apártese de la puerta!

Ella se dio la vuelta y dijo:

—¿En serio? ¿Has llamado a la puta policía?

—Señor, cierre la puerta y no salga —dijo el agente—. Ya hablaremos después.

—¿Es delito llamar a la puerta de tu marido? —dijo ella.

—¡Está loca, agente, está loca! —gritó alguien desde una ventana del edificio.

—Cállese, señora —dijo el agente—. Vuelvan todos a sus casas. ¿Es que no tienen nada que hacer? Seguir leyendo…

Praga
Tiempo aprox. de lectura: < 1 min

Praga es lo que no fuimos. El final de una historia. Dos universos que se tocan y se separan por el frío del olvido, por la navaja de la resignación. Una navaja afilada por la cobardía, mellada por el miedo. Praga es la muerte en un cuchitril. Una resurrección al pie de una fuente olvidada por el mundo. El desgarro de la piel por la muda del alma, o de lo que coño sea lo que te hace ser quién coño eres. Seguir leyendo…