Archivo mensual

diciembre, 2018

Psicología con P – Capítulo II
Tiempo aprox. de lectura: 8 min

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Soy un desastre, un fracasado, un amargado, un niñato, una víctima, un perdedor, un capullo… y la lista podría continuar. Ya son más de dos años de relación con Rocío y es muy creativa en lo que respecta a los insultos. Según ella, lo hace para que espabile, para ayudarme a crecer, a madurar y a superarme. Ah, se me olvidaba, y porque me quiere. Y tiene razón, soy todo eso, pero quiero dejar de serlo, y eso ella no lo cree. Cuando volví de la consulta de la psicóloga, estaba hundido. Además de ser un idiota, soy un ingenuo y pensé que dar “el paso”, como le llamaba Rocío, me ayudaría. No tengo remedio. Rocío me lo ha dicho casi a diario desde hace tiempo: “No tienes remedio”. No lo tengo, lo reconozco, pero no he dejado de intentarlo.

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Amor
Tiempo aprox. de lectura: 1 min

Un día sin sol que paseaba por calles sin vida,  me di de bruces con el amor. Estuve toda la tarde buscándolo para pedirle disculpas. Cuando me di por vencido, me senté en una terraza y pedí una servilleta para escribir. El amor se sentó a mi lado y sonrió. Seguir leyendo…

Vivir para escribir
Tiempo aprox. de lectura: 1 min

¿Vivir para escribir?

La V es mi letra inspiradora. V de vivir, de viajar y de sentir el viento y el volcán de mi tierra. V de tomarme unos vinos con las personas que quiero, y también con las que no quiero y quiero conocer y querer. V del alto voltaje del rock & roll, de la poesía de Antonio Vega y del salto de Van Halen. También de las caricias de los graves del violonchelo y los gritos del violín. V por el valor de los voluntarios y la voluntad en sus valores, por los que vencen y no cantan victoria en la cara de los vencidos, por una vacuna contra la vanidad, por las ventanas para volar y por los veleros para escapar. Sí, escapar para vivir. Sí, vivir para escribir.

La E es mi vocal preferida. E de escribir, de escapar y de volver a sentir el estadio insular palpitando. E de emprender nuevos caminos, de vivir nuevas experiencias, de expandir mi mundo, etcétera. E de contemplar las estrellas esperando por el eclipse. También por el aroma de la semilla caída del eucalipto, la ecología y la etnología. E por estar enamorado, emocionado, encantado, entusiasmado, eufórico después de equilibrado, equilibrado después de eufórico. E de evitar estar enojado, empachado, empanado o ser engañado.

En definitiva, E de escribir para vivir. V de vivir para escribir.

GRR

Peter y Little Susie
Tiempo aprox. de lectura: 3 min

Peter era un ser de piedra que comía pinos. Los cogía por el tronco como si fueran palillos de diente, los arrancaba de raíz y se los tragaba enteros. Era el último de su especie. Esa mañana se despertó más temprano de los habitual. Con mucho esfuerzo, se arrastró con sus cuatro brazos hasta el lugar donde habitaba el último pino. Vivía en la cima de una montaña de tierra oscura y piedras muertas. En aquel lugar, el viento soplaba con tanta fuerza, que había hecho que el pino creciera torcido. Apenas había tenido tiempo para crecer. Cuando Peter levantó una de sus manos para arrancarlo, oyó que lloraba.
—Los pinos no lloran —dijo con voz de ser de piedra, grave y que hacía temblar todo lo que había alrededor. Seguir leyendo…

Blog de Néstor Belda
Tiempo aprox. de lectura: 2 min

Se acercaba el verano de 2018 y esa parte de mí que me arrastra a crear, se hacía más fuerte. Escribir siempre había sido una forma de expresarme para entenderme a mí mismo. Decidí dar un paseo por la web buscando formación sobre cursos de narrativa. Recorrí diferentes barrios. Saqué fotos de sus calles y de sus gentes. Cuando volví a casa, me senté en el estudio y revelé los negativos. Uno de los barrios me atrajo de una forma especial. Me llamó la atención la originalidad y la autenticidad, también la distribución de las calles y los bares acogiendo conversaciones. Me encontré con Ness y supe que quería pasar una temporada allí. Y allí sigo. Seguir leyendo…

Psicología con P – Capítulo I
Tiempo aprox. de lectura: 5 min

Pe salió temblando de su despacho. Recorrió el pasillo y abrió la puerta de la consulta de Ray sin llamar. Ray estaba de pie junto a la mesa, se despedía de un paciente. Se sobresaltaron al ver la cara de Pe en la puerta. El paciente salió cabizbajo sin decir nada y mirando de reojo. Ray intentó seguirlo por el pasillo para darle la nota con la siguiente cita pero no pudo alcanzarlo. ¿Pero qué diablos te pasa? Parece que has visto un fantasma, dijo mientras volvía. Pe empezó a contarle lo que le había ocurrido con el último paciente. Le contó que había sentido algo extraño al verle entrar. Que nunca le había pasado una cosa así y que no era capaz de quitárselo de la cabeza. Estaba exaltada, le faltaba el aliento, parecía necesitar esforzarse para pronunciar cada palabra. Seguir leyendo…