Archivo mensual

febrero, 2019

La viejita de Farfán
Tiempo aprox. de lectura: 6 min

Otras movidas de Farfán.

A las otras sufridoras del jaco.

«La viejita, Dani, la viejita«, esas palabras pronunciadas con una voz sin volumen, me acompañaron durante el viaje de vuelta. Había estado hablando con mi tutor de tesis y volvía agotado. Era demasiado tarde para cumplir con la promesa de ir a ver a su madre.

Al día siguiente, después de llamar al hospital, me dirigí a la residencia de mayores. Al entrar, pensé en lo incomprensible que sigue pareciéndome la percepción del tiempo. Sí, lo sé, el tiempo es el tiempo. No se detiene. Sigue al mismo ritmo, sin excepciones, como una locomotora fantasma, un tren condenado a vagar eternamente por raíles oxidados. Cuando estaba en primaria, no recuerdo el curso, un maestro nos dijo que el tiempo pasaba volando. Que casi sin darnos cuenta estaríamos en el instituto, y luego iríamos a la universidad o a trabajar. También nos dijo que algunos de nosotros seríamos maestros, como él. En aquel momento, sus palabras me parecieron absurdas. Solo que las pronunciara un maestro, evitó que toda la clase riera a carcajadas. Ahora ya no está con nosotros, al menos en cuerpo. Su recuerdo está con su familia y también con muchos niños, que como yo, empezábamos a descubrir el mundo de las palabras y los números, los números y las palabras. Cuánta razón tenía. Qué difícil es creer en algo antes de vivirlo. Seguir leyendo…

El poder de la hipnosis
Tiempo aprox. de lectura: 2 min

Martes de Carnaval. Alfredo despierta esperando encontrar el calor del cuerpo de una mujer, pero encuentra el cuerpo de un hombre. En un solo movimiento, se incorpora, se gira hacia la mesita de noche y se sienta en el borde de la cama. Se frota los ojos y ve dos preservativos junto al envoltorio de uno de ellos, el otro está en el suelo, junto a sus pantalones de arlequín. Seguir leyendo…

Un tío en Venezuela
Tiempo aprox. de lectura: 4 min

Para los que se tienen que ir, los que se fueron y los que se irán. De todos los pueblos del mundo.

Aquella noche, Anselmo nos recordó que tenía un tío en Venezuela. Todos sabíamos que lo quería con locura, y que hacía una fiesta cuando volvía para ver a la familia. Nos contó que en el cuarenta y nueve se embarcó en uno de esos veleros fantasma. Sí, uno de esos barcos de la flota pesquera canaria que desaparecían de las islas y no siempre llegaban a puerto. Quizás fuera por las plegarias de su madre, o simplemente por el azar, el barco del tío de Anselmo tuvo la suerte de atracar en Puerto de Carúpano, Venezuela. Fueron treinta y seis largos días con sus treinta y seis interminables noches. En un macuto remendado llevaba una muda, un retrato de la familia y un reloj que había heredado de su padre. Seguir leyendo…

Los ojitos de Tomás
Tiempo aprox. de lectura: 1 min

Ninguno de los niños que había en el arcón era Tomás. Mis padres trataron de engañarme, pero yo sabía que no estaba allí. Tomás era diferente, me buscaba con sus ojitos blancos y no se asustaba. Cuando lo soltaba en el cuarto de juegos, tropezaba con todo y me hacía reír. Con cuidado de no aplastarlo, lo cogía por la cinturita y lo zarandeaba; él movía sus bracitos de una forma muy graciosa. Seguir leyendo…

Psicología con Pe – Capítulo IV
Tiempo aprox. de lectura: 6 min

Capítulos anteriores

La princesa de Éboli.

Una mirada. Solo una mirada. Pe solo necesitó eso, una mirada para volver a oír las cadenas de uno de sus fantasmas. A ella no le afectaba el rechazo, de eso ya se había curado con el tiempo y la ayuda una larga lista de amores no correspondidos. Lo que no había podido superar era la lástima. Sentir que daba pena era algo que la destrozaba. La rompía en pedazos tan pequeños que tardaba semanas (o meses) en buscarlos y volver a colocarlos en su sitio. Incluso había veces en las que se perdían piezas, y el rompecabezas de su vida se quedaba con huecos que no podía rellenar. Y la mirada de Jon después de leer la nota que Ray había colado en el libro, transmitía exactamente eso, lástima.

—Eres un capullo —dijo Ray. Seguir leyendo…

El juego de las verdades
Tiempo aprox. de lectura: 5 min

El miedo es el camino hacia el lado oscuro, el miedo lleva a la ira,
la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento, el sufrimiento al lado oscuro.

(Yoda a Luke Skywalker)

Mientras esperaba el salto de las tostadas, Julia le dijo a su marido que quería que se acostase con Vanessa, su mejor amiga.

—¿Este viernes?

—Sí, o antes, si puedes. Seguir leyendo…

Polvo de urna
Tiempo aprox. de lectura: 1 min

Los padres de Carlos insistían en recuperar sus cenizas. Después de once años de rechazo y otros diez de desprecio, aún les quedaba un día de insultos, y el que debía ser uno de los días más felices de nuestras vidas, se convirtió en una pesadilla. Seguir leyendo…

Veneno de roca
Tiempo aprox. de lectura: 1 min

«La montaña es mi poesía»
Guido Rey (Torino 1861-1935)
Alpinista y escritor

Miro hacia abajo. Busco una herida en la roca, un mal corte, una arruga, algo que me permita un último apoyo. Lo encuentro. Más allá espera un abismo finito al que respeto sin miedo. Vuelvo la vista al cielo. Si fuera más largo ya estaría arriba, pienso. Pero no, soy lo que soy, una combinación de creación y materia esculpida por la vida. Una mezcla de imperfecciones que me hacen único. Seguir leyendo…

La despedida
Tiempo aprox. de lectura: 1 min

Para los que echan de menos a Soledad cuando no encuentran a Libertad.

Cuando volaba se sentía libre. Libre del marido con el que nunca quiso casarse. Libre de unos hijos que nunca quiso tener. Libre también de prejuicios y de miradas. De silencios al entrar en la panadería, y del murmullo al salir. Seguir leyendo…

La resurrección de Benito
Tiempo aprox. de lectura: 3 min

¿Recuerdan a Benito “el cojo”? Sí, el mismo, el de la parroquia endemoniada.

La noche de su resurrección fue mucho antes. A diferencia de la de Lázaro, el de Betania, la resurrección de Benito no requirió de la intervención de Jesús. Fue Belinda, la viuda del peletero, la que obró el milagro en el que ya habíamos perdido la esperanza. Seguir leyendo…