Archivo mensual

diciembre, 2019

Con i de identidad
Tiempo aprox. de lectura: 3 min

El respeto a la identidad de los pueblos nos enriquece. Y no, eso no es política.

Hubo un día en que creía que siete estrellas verdes era la respuesta lógica a un pasado sangriento y una identidad soterrada. Que nadie se moleste ni altere. Sé que no está la hoguera para echar combustible, que luego la carne sabe a petróleo. No hablo de política. Hace tiempo que dejé de creer en los políticos. Y que conste que soy consciente de que la pérdida de confianza en la política no soluciona nada, sin embargo, esa enajenación, esa sensación de pertenecer a otro mundo, eso es justo lo que siento cuando me da por ver las noticias. Joder, ¿pero es que nadie se da cuenta de que todos estos se descojonan de nosotros? Que me perdonen los buenos políticos, que de seguro serán mayoría; de hecho, quise a uno como a un padre. Vi en él más pasión, honradez, sacrificio y vocación por lo público, que en todos los que ahora se envuelven en banderas, himnos y mítines, para ocultar, en el mejor de los casos, lingotes de hipocresía y mediocridad. Seguir leyendo…

La gravedad de Paula
Tiempo aprox. de lectura: 4 min

Paula decía que el amor es a ella, lo que la gravedad a las manzanas.

—¿Sabes, tío? Va, el muy capullo y me dice: Pauli. Ya sé que estamos bien, pero creo que es el momento de dar el paso. Pauli, tío, me llamó Pauli. ¿Cómo que Pauli? ¿Quién coño es Pauli, joder? ¿Tú sabes lo que me jode? ¿Cuántas veces te lo he dicho? Un montón. ¿A que sí? Que sí, tío, que sí. Que necesita dar un paso, dice, el muy capullo.

—Ajá —dije yo—. Un paso.

—Sí, un paso.

—¿Y se puede saber qué paso era ese? Seguir leyendo…

Moby Dick y etiqueta negra (con dos piedras de hielo)
Tiempo aprox. de lectura: 2 min

Un barco a la deriva en los callejones de Barcelona.

Érase una vez un galeón y su capitán, Kanan. El azar, caprichoso como siempre, quiso que el velero surcara el pacífico océano de la noche de Barcelona. Cuando cayó en la cuenta que era viernes, Kanan pensó que sería buena idea darse un paseo por las tabernas roqueras del puerto. Comenzó así una travesía sin brújula ni carta de navegación que le llevó a uno de esos antros. En él trabó la hebra con un grupo de marineros de diferente procedencia, pero todos catalanes. Seguir leyendo…