Blog de Néstor Belda

Tiempo aprox. de lectura: 2 min

Se acercaba el verano de 2018 y esa parte de mí que me arrastra a crear, se hacía más fuerte. Escribir siempre había sido una forma de expresarme para entenderme a mí mismo. Decidí dar un paseo por la web buscando formación sobre cursos de narrativa. Recorrí diferentes barrios. Saqué fotos de sus calles y de sus gentes. Cuando volví a casa, me senté en el estudio y revelé los negativos. Uno de los barrios me atrajo de una forma especial. Me llamó la atención la originalidad y la autenticidad, también la distribución de las calles y los bares acogiendo conversaciones. Me encontré con Ness y supe que quería pasar una temporada allí. Y allí sigo.

Comencé el Curso de Narrativa y cambió mi forma de ver el mundo. Sí, sé que suena fuerte, pero así fue y así lo cuento.

En una era en la que el exceso de información complica el dar con la necesaria, su blog es para mí un punto de referencia. Sus entradas, además de conocimiento, son fuente de inspiración.

Entra en https://nestorbelda.com/

Gracias, Ness.

En su web escribí ésto:

«Dicen que una imagen vale más que mil palabras, ahí va una: En mi estudio, donde antes había un póster de Miles Davis, ahora hay un tablón enorme con un mosaico de pósits de todos los tamaños y colores; y en todos ellos, sin excepción, hay algo importante que aprendí en el Curso de Técnicas Narrativas. Por supuesto que Miles sigue en mi estudio, pero ahora comparte espacio con John Coltrane en la pared de enfrente, siempre han hecho muy buena pareja.

El curso es una librería bien organizada de conocimiento, repleta de técnicas que enseñan a contar historias para que se sientan y emocionen. También hay una selección de lecturas complementarias, artículos, relatos, ensayos y reflexiones de gente que sabe mucho y que además lo comparte. Las lecturas complementarias, además de hacer eso, complementar los temas, también los enriquecen. Y los ejercicios… Ay, los ejercicios, con lo vago que fui como estudiante, si mis profesores leyeran estas palabras, se echarían las manos a la cabeza. Muchos de los ejercicios están hechos para ayudarte a escribir, porque escribiendo, dicen, es como se aprende a escribir. Ahora me lo recuerda un posit amarillo que tengo enfrente. Trabajé duro, pero disfruté haciendo lo que más me gusta, escribir relatos. En definitiva, el curso es un joya que guardo en el cofre de lo aprendido. Lo abro cada día, justo antes de escribir la primera palabra.

Néstor Belda me abrió la puerta a un mundo que no era el mío, y me mostró (sin necesidad de explicar) que escribir es lo que quiero hacer, y que el mundo en el que vivimos lo decidimos nosotros mismos. Néstor es el míster, un crack que enseña lo que le apasiona, con profesionalidad, cercanía y humildad.

El resto lo resumo en una palabra: gracias; o dos: gracias, Ness; porque aunque me gusta escribir, y mucho, he aprendido que la paciencia del lector es algo que no hay que poner a prueba, ¿o sí?»

 

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