El beso

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Los besos que no se dan, se van para siempre con el árbol de los besos perdidos.

“Me voy”, dijo él. “Adiós, cariño”, dijo ella. Cuando él estaba en la puerta, ella le pidió que volviera para darle un beso. “El trabajo, llego tarde”, dijo él.

Ella salió cinco minutos después. “No puede ser”, dijo, “¡Un accidente, otra vez!” Vio que era él. Estaba en el suelo, tumbado, boca arriba. Paró y bajó. “Quiere decirle algo”, dijo alguien. “El beso”, dijo él. “No te vayas”, dijo ella. “No lo haré”, dijo él. Y no se fue, se quedó. Él está bien. Ella también. “Menos mal”, digo yo.

GRR_

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