El niño de la foto

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Hay un niño con unos ojos enormes. ¿Dónde? Aquí, en una foto, me imagino que para el colegio. Y también aquí. Está en el regazo de su padre, a lomos de un camello. ¿Y qué me dices de ésta? Ahí, junto a un Peugeot 204, jugando con una raqueta de madera. Busco una sonrisa pero siempre encuentro la misma mirada. Como en ésta, acaba de soplar una vela.

—Estoy triste —dijo hace más de cuarenta años—, sí, jodidamente triste.

—¿Triste, tú, mocoso? —le digo más de cuarenta años después—, pero si lo tienes todo.

—¿Todo?

—Sí, todo, ¿es que no lo ves? —le digo—. Mira a tu alrededor.

Él no responde. Yo le digo:

—¿Sabes, Guille? Yo soy tú.

—¿Tú? ¿Yo?

—Sí, yo.

Él me mira de reojo, sé que desconfía, lo conozco bien.

—Soy tú —le digo—, pero en el futuro.

—El futuro no existe —dice.

Asiento y lo olvido.

—Mírame las uñas —susurro—. ¿No has oído a tus padres? Sácate esa mano de la boca.

El niño, ahora sí, sonríe y dice:

—¿Y tú?

—¿Yo?

Me saco la mano de la boca y la escondo en el bolsillo de la chaqueta. Hay cosas que nunca cambian.

FIN

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