El olor de mi ropa

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Hoy tampoco encontré trabajo. Y mira que el puesto era perfecto. Y anoche incluso pude entrar al centro de acogida y dormir bien. Y hasta ducharme. Pero no había tiempo para lavar la ropa, no se habría secado antes de la entrevista. No sé, pero creo que fue precisamente eso: el olor de mi ropa, y no mi currículum, lo que hizo que el funcionario cambiara la X de casilla. La próxima vez dejaré claro donde vivo.

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