La despedida

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Para los que echan de menos a Soledad cuando no encuentran a Libertad.

Cuando volaba se sentía libre. Libre del marido con el que nunca quiso casarse. Libre de unos hijos que nunca quiso tener. Libre también de prejuicios y de miradas. De silencios al entrar en la panadería, y del murmullo al salir.

Cuando tenía que volver, cerraba los ojos y sentía el peso de tenerlo todo. Todo menos a ella, de la que tanto huyó y ahora desea. Un riachuelo de rímel surcó la mejilla cuando se despidió para siempre.

—¿Qué tal te fue? —dijo él cuando entró en el coche.

—Bien.

—Me alegro de que hayas podido adelantar el vuelo —dijo mirando por el retrovisor. Subió el volumen de la radio y arrancó el coche.

—Yo también —dijo ella sin que se le escuchara.

Bajó la cabeza, se miró las manos y pensó en ella.

—Ya te echo de menos —susurró.

FIN

GRR_

 

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