¿Quién soy?

¿Quién soy?

¿Que quién soy? Ni idea.

Creo que como todo el mundo, soy un montón de cosas. Aquí, un humilde aprendiz de escritor. En el curro, un programador con los diodos del coco a punto de fundirse. En mi guarida, un guitarrista frustrado que disfruta tocando una Strato, pero que no avanza aprendiendo. En la vida, soy un funambulista aprendiendo a disfrutar del riesgo de vivir sin red.

Si me preguntas por una palabra que me defina, diría: cambio. Si me preguntas por dos: cambio y amor. Si me preguntas por tres: cambio, amor y montaña. Si abrimos más el abanico, se me nubla la mente digo: cambio y corto.

Nací el día que se apagó la guitarra de George Harrison. ¿El año? El mismo en el que la NASA lanzó el Skylab 4.

 

¿Mi nombre? La versión castellana del nombre que le pusieron al genio que escribió:

“To be, or not to be, that is the question:
Whether ‘tis nobler in the mind to suffer
The slings and arrows of outrageous fortune,
Or to take arms against a sea of troubles
And by opposing end them. To die—to sleep,
No more; and by a sleep to say we end
The heart-ache and the thousand natural shocks
That flesh is heir to: ‘tis a consummation
Devoutly to be wish’d. To die, to sleep;
To sleep, perchance to dream—ay, there’s the rub:
For in that sleep of death what dreams may come,
When we have shuffled off this mortal coil,
Must give us pause—there’s the respect
That makes calamity of so long life.
For who would bear the whips and scorns of time,
Th’oppressor’s wrong, the proud man’s contumely,
The pangs of dispriz’d love, the law’s delay,
The insolence of office, and the spurns
That patient merit of th’unworthy takes,
When he himself might his quietus make
With a bare bodkin? Who would fardels bear,
To grunt and sweat under a weary life,
But that the dread of something after death,
The undiscovere’d country, from whose bourn
No traveller returns, puzzles the will,
And makes us rather bear those ills we have
Than fly to others that we know not of?
Thus conscience does make cowards of us all,
And thus the native hue of resolution
Is sicklied o’er with the pale cast of thought,
And enterprises of great pitch and moment
With this regard their currents turn awry
And lose the name of action.”
(William Shakespeare)

 

¿Mi primer apellido? El mismo de mi padre.

“Por las arboledas del tamarit
han venido los perros de plomo
a esperar que se caigan los ramos,
a esperar que se quiebren ellos solos.
El tamarit tiene un manzano
con una manzana de sollozos,
un ruiseñor apaga los suspiros,
y un faisán los ahuyenta por el polvo.
Pero los ramos son alegres,
pero los ramos son como nosotros.
No piensan en la lluvia y se han dormido,
como si fueran árboles, de pronto.
Sentados con el agua en las rodillas
dos valles aguardaban al otoño.
La penumbra con paso de elefante
empujaba las ramas y los troncos.
Por las arboledas del tamarit
hay muchos niños de velado rostro
a esperar que se caigan mis ramos,
a esperar que se quiebren ellos solos.”
(Federico García Lorca)

 

¿Mi segundo apellido? El primero de mi madre.

“¿No eres tú, mariposa,
el alma de estas sierras solitarias,
de sus barrancos hondos
y de sus cumbres agrias?
Para que tú nacieras,
con su varita mágica
a las tormentas de la piedra, un día,
mandó callar un hada,
y encadenó los montes
para que tú volaras.
Anaranjada y negra,
morenita y dorada,
mariposa montés, sobre el romero
plegadas las alillas o, voltarias,
jugando con el sol, o sobre un rayo
de sol crucificadas.
¡Mariposa montés y campesina,
mariposa serrana,
nadie ha pintado tu color; tú vives
tu color y tus alas
en el aire, en el sol, sobre el romero,
tan libre, tan salada! …
Que Juan Ramón Jiménez
pulse por ti su líra francíscana.”
(Antonio Machado)

 

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