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Cosas mías

Con i de identidad
Tiempo aprox. de lectura: 3 min

El respeto a la identidad de los pueblos nos enriquece. Y no, eso no es política.

Hubo un día en que creía que siete estrellas verdes era la respuesta lógica a un pasado sangriento y una identidad soterrada. Que nadie se moleste ni altere. Sé que no está la hoguera para echar combustible, que luego la carne sabe a petróleo. No hablo de política. Hace tiempo que dejé de creer en los políticos. Y que conste que soy consciente de que la pérdida de confianza en la política no soluciona nada, sin embargo, esa enajenación, esa sensación de pertenecer a otro mundo, eso es justo lo que siento cuando me da por ver las noticias. Joder, ¿pero es que nadie se da cuenta de que todos estos se descojonan de nosotros? Que me perdonen los buenos políticos, que de seguro serán mayoría; de hecho, quise a uno como a un padre. Vi en él más pasión, honradez, sacrificio y vocación por lo público, que en todos los que ahora se envuelven en banderas, himnos y mítines, para ocultar, en el mejor de los casos, lingotes de hipocresía y mediocridad. Seguir leyendo…

Mi referéndum
Tiempo aprox. de lectura: 2 min

Señores, paren esto de una puta vez (un canario enamorado de Cataluña).

Mi referéndum se celebrará el próximo viernes. Solo imprimiré una papeleta. La pregunta será: “Oye, tío, ¿quieres independizarte del odio?” Y solo habrá una respuesta: “Sí”. La noche anterior, antes de acostarme, dejaré preparada la urna sobre la mesa del salón. Por la mañana, mientras espere por el café, pensaré en el amor que siento por todo lo que he querido en mi vida. Después me pondré algo de Dylan y leeré el capítulo siete de Rayuela. Constituiré la mesa electoral mientras recuerdo mis primeros besos de cíclope. La taza del café será el presidente y como vocales nombraré a dos galletas integrales. Seguir leyendo…

Mi rock & roll se escribe con M
Tiempo aprox. de lectura: 2 min

Duele escribir sobre lo que duele. Preferiría tocarlo después de un par de porros, un malboro en el clavijero de una Epiphone y la distorsión de un Crunchy a tope, pero sentí que tenía que escribirlo y aquí está.

Mi rock & roll se escribe con M de Mingo. Seguir leyendo…

El ángel de la guarda
Tiempo aprox. de lectura: 2 min

Más allá del fin de un mundo siempre hay otro.

Solo un paso, pensé, solo queda un paso. Luego aprendí (y me gustó) que después de un último paso, o te paras o te encuentras dando otro primer paso.

Llovía, y llovía, y volvía a llover, y no paraba, y seguía lloviendo. “Pero, joder, ¿cómo coño puede llover tanto?”, decían mis botas. “¿Sabes, botas?”, le respondí, “Nunca había estado tan mojado de cielo”. Y no mentía para que callaran, decía la verdad, nunca había estado tan mojado, al menos que recuerde. Yo era todo agua, por fuera y por dentro. La nariz chorreaba en dirección a la barbilla, y ésta, improvisaba a qué teta iría a parar el chorro que luego se perdía en el revoltijo de carne y tela mojadas que empezaba en el ombligo. Seguir leyendo…

Mi patria
Tiempo aprox. de lectura: 4 min

Mi patria es una maceta en medio del jardín. Mi bandera es una hoja de laurel que espera por el rocío de la mañana. Y mi himno es un popurrí de canciones de rock sobre la libertad. Soy de la izquierda de Messi, de la derecha de Iniesta y del centro de la armónica de Dylan.

Y sí, yo canté la maleta con Taller Canario. Y en los noventa sentí cómo se me inflaba el pecho al ver las siete estrellas verdes sobre la bandera tricolor. Casi sin darme cuenta, cambié el color favorito que tenía desde niño, y el azul flojo sustituyó al rojo. Seguir leyendo…