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Cuentos

La gallina Molina
Tiempo aprox. de lectura: 2 min

La gallina Molina intentó volar desde muy pequeña. Cada mañana, desde que el gallo Rayo la despertaba con su canto, Molina revoloteaba por el corral con la certidumbre —y sé que así era porque ella misma nos los decía a todas—, de que al final del día volaría junto al aguililla Polilla, que sonreía desde lo alto premiando el entusiasmo y la obstinación de Molina. Las otras gallinas del corral ya se habían cansado de decirle que las gallinas no vuelan, que la evolución, a veces cruel, más cruel de lo que le gustaría a las gallinas, las había dejado sin volar por alguna razón que ellas no entendían; que la había, sí, la razón existiría, de eso estaban todas seguras, pero no estaban preparadas, aún no, para saber qué macabra razón podría tener la evolución para ponerle alas a las gallinas y privarlas del don del vuelo. Molina las escuchaba, lloraba a escondidas, luego suspiraba y volvía a intentarlo. Seguir leyendo…

Los ojitos de Tomás
Tiempo aprox. de lectura: < 1 min

Ninguno de los niños que había en el arcón era Tomás. Mis padres trataron de engañarme, pero yo sabía que no estaba allí. Tomás era diferente, me buscaba con sus ojitos blancos y no se asustaba. Cuando lo soltaba en el cuarto de juegos, tropezaba con todo y me hacía reír. Con cuidado de no aplastarlo, lo cogía por la cinturita y lo zarandeaba; él movía sus bracitos de una forma muy graciosa. Seguir leyendo…

Pepa y Eugenia “la genio”
Tiempo aprox. de lectura: 2 min

No hay un culo que te quede mejor que el tuyo. Seguir leyendo…

Cleto y Eugenio “el genio”
Tiempo aprox. de lectura: < 1 min

“Cuidaíto” con lo que se desea, amigo Cleto. Seguir leyendo…

La Navidad de Frank
Tiempo aprox. de lectura: 2 min

Mi humilde homenaje a todas las Estrellas.

A Franky le encantaba la Navidad. Le gustaba tanto, que pasaba el resto del año deseando que llegara. El día uno de diciembre, adornaba un árbol, ponía una estrella en la copa y lo colocaba en el jardín. Mirando la luz de la estrella, pensaba en todo lo bueno que había vivido durante el año, y también en lo que deseaba para el siguiente.

Pasaron varias navidades, Franky creció y se convirtió en Frank. Un día de diciembre le visitó la muerte y se llevó a su madre. Unos días después, apagó la estrella, guardó el árbol en un baúl y decidió no volver a sacarlo nunca más.

Pasaron más navidades y Frank tuvo dos hijos. Aunque no quería, su esposa le convenció para que el mayor se llamara como él. Todos le conocían como Franky. El nuevo Franky le preguntó a su padre por qué no colocaban un árbol de Navidad en el jardín. Todos mis amigos lo hacen, dijo. Su padre le respondió que no le gustaba porque le ponía triste. Una Navidad se llevó a tu abuela al cielo, dijo. Seguir leyendo…

Peter y Little Susie
Tiempo aprox. de lectura: 3 min

Peter era un ser de piedra que comía pinos. Los cogía por el tronco como si fueran palillos de diente, los arrancaba de raíz y se los tragaba enteros. Era el último de su especie. Esa mañana se despertó más temprano de los habitual. Con mucho esfuerzo, se arrastró con sus cuatro brazos hasta el lugar donde habitaba el último pino. Vivía en la cima de una montaña de tierra oscura y piedras muertas. En aquel lugar, el viento soplaba con tanta fuerza, que había hecho que el pino creciera torcido. Apenas había tenido tiempo para crecer. Cuando Peter levantó una de sus manos para arrancarlo, oyó que lloraba.
—Los pinos no lloran —dijo con voz de ser de piedra, grave y que hacía temblar todo lo que había alrededor. Seguir leyendo…