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Microrrelatos

La novatada del Arcángel
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Esas alas de plástico servían para volar, o al menos eso le habían asegurado al pobre querubín. Rápido, ayudadme a ponérmelas, dijo mirando hacia el abismo. Seguir leyendo…

Un paseo por Júpiter
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Los viajes interespaciales nunca habían sido lo mío. Empezaba a aburrirme. Apoyé el bastón en el lateral de mi asiento y escuché un golpe seco. Luego oí una señal de alarma y se llenó todo el panel de luces rojas y botones parpadeando. Seguir leyendo…

Los ojitos de Tomás
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Ninguno de los niños que había en el arcón era Tomás. Mis padres trataron de engañarme, pero yo sabía que no estaba allí. Tomás era diferente, me buscaba con sus ojitos blancos y no se asustaba. Cuando lo soltaba en el cuarto de juegos, tropezaba con todo y me hacía reír. Con cuidado de no aplastarlo, lo cogía por la cinturita y lo zarandeaba; él movía sus bracitos de una forma muy graciosa. Seguir leyendo…

Polvo de urna
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Los padres de Carlos insistían en recuperar sus cenizas. Después de once años de rechazo y otros diez de desprecio, aún les quedaba un día de insultos, y el que debía ser uno de los días más felices de nuestras vidas, se convirtió en una pesadilla. Seguir leyendo…

Veneno de roca
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«La montaña es mi poesía»
Guido Rey (Torino 1861-1935)
Alpinista y escritor

Miro hacia abajo. Busco una herida en la roca, un mal corte, una arruga, algo que me permita un último apoyo. Lo encuentro. Más allá espera un abismo finito al que respeto sin miedo. Vuelvo la vista al cielo. Si fuera más largo ya estaría arriba, pienso. Pero no, soy lo que soy, una combinación de creación y materia esculpida por la vida. Una mezcla de imperfecciones que me hacen único. Seguir leyendo…

La despedida
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Para los que echan de menos a Soledad cuando no encuentran a Libertad.

Cuando volaba se sentía libre. Libre del marido con el que nunca quiso casarse. Libre de unos hijos que nunca quiso tener. Libre también de prejuicios y de miradas. De silencios al entrar en la panadería, y del murmullo al salir. Seguir leyendo…

Historias de un fotógrafo – Un día en la favela
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Mi primer trabajo para National Geographic fue un reportaje en Río de Janeiro. La enfermedad repentina y dudosa de un fotógrafo, el miedo declarado de otro y la desesperación del jefe de proyecto, me llevó a Favela de Rocinha. Según fuentes del gobierno brasileño, la favela con más población y delincuencia del mundo. Quiero un reportaje fotográfico para la próxima semana. Esa era la única exigencia. Ésa y que volviera con vida. Seguir leyendo…

Mi hermano Alexandre
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Alexandre fue mi mejor amigo durante tres días. Había venido desde el norte de Francia. Según me contó, era un sitio en el que casi siempre hacía frío. Su padre era un ingeniero de Amiens. Había llegado a Abuya para diseñar los mejores pozos de petróleo de Nigeria. Cuando me lo dijo, no lo podía creer. Yo no sabía lo que era un ingeniero, pero si diseñaba pozos, y eran los mejores, debía ser alguien importante.

Una tarde pasamos por un garaje donde mezclaban heroína. Seguir leyendo…

Historias de un fotógrafo – Mi primera foto
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A esos fotógrafos que aún necesitan guiñar el ojo y mirar por el visor.

Mi primera cámara fotográfica fue una Leica 1. Mi primera foto, un retrato del que aún conservo el negativo. Conservo el negativo y también el recuerdo. El recuerdo de la emoción al encuadrar, y la satisfacción al sentir como bajaba el disparador. Enfrente tenía a don Faustino, un campesino de nariz aguileña, barba blanca y silueta quijotesca. Seguir leyendo…

La pantorrilla de Roy
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Habría recogido el vuelto de mis pantalones si lo hubiera necesitado. En mi compañía, la más joven, casi todos lo hacían. Pero al gran Roy todo le quedaba pequeño. “Si cae un obús, te reconocerán por las pantorrillas”, bromeaba el sargento Smith. Seguir leyendo…