Tiempo

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Espere un momento, señor… Lola, ¿a ti te va bien esta mierda? ¿Sí? ¿En serio? Pues a mí me va de pena, lentísimo, peor que ayer, y mira que ayer iba lento. Por cierto, ayer fue el cumpleaños de mi hija, la pequeña. Sí, tía, está mayor, y eso que no has visto a la otra. Una mujer, ya me saca una cabeza, veinte años, dos más que la pequeña. Por fin. Ahora, parece que ya me va. No veo el día en que nos cambien los ordenadores. Disculpe la espera, señor, aquí los tiene. ¿Quiere que se los ponga en hora? Lola, disculpa, una cosa, acuérdate de llamar mañana al informático. Sin falta. ¿Con tarjeta, señor? Mejor llámalo hoy, que mañana es viernes y luego no viene hasta el martes. ¿Tarda dos días, no? ¿Qué hora tienes? ¿En serio? ¿Ya? El día se me va volando, no me da tiempo para nada. Sí, señor, dos años de garantía. Con el tique es suficiente. Que tenga un buen día, señor… No lo entiendo, Lola, ese señor se ha llevado tres relojes, todos iguales. Como lo oyes. Hay gente que está obsesionada con el tiempo. Me voy, llego tarde a recoger al niño, hasta mañana. ¡Las cinco y diez! Tardísimo. Y no llego.

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