Un paseo por Júpiter

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Los viajes interespaciales nunca habían sido lo mío. Empezaba a aburrirme. Apoyé el bastón en el lateral de mi asiento y escuché un golpe seco. Luego oí una señal de alarma y se llenó todo el panel de luces rojas y botones parpadeando.

—Esas alas de titanio servían para volar y estabilizar la nave. Ahora no podremos aterrizar sin activar el sistema de emergencia. ¿Sabes lo que significa?

—Perdona. Solo quería apoyar el bastón.

Daniel me miró de reojo, negó con la cabeza y desplegó las alas de aluminio. Luego resopló y me dijo que no servirían para atravesar la atmósfera de aquel planeta.

—Abuelo, por favor, no toque nada. Volvemos a casa.

Enfadado por no haber podido visitar a sus amigos jovianos, pulsó el botón de tele-transportación subatómica. Casi no llego a tiempo para volver al trabajo. Fue la última vez que quise acompañarle a Júpiter.

FIN

GRR_

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