Veneno de roca

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“La montaña es mi poesía”
Guido Rey (Torino 1861-1935)
Alpinista y escritor

Miro hacia abajo. Busco una herida en la roca, un mal corte, una arruga, algo que me permita un último apoyo. Lo encuentro. Más allá espera un abismo finito al que respeto sin miedo. Vuelvo la vista al cielo. Si fuera más largo ya estaría arriba, pienso. Pero no, soy lo que soy, una combinación de creación y materia esculpida por la vida. Una mezcla de imperfecciones que me hacen único. Déjate de tus historias y céntrate, G, pienso. Solo un poco más, venga, coño, no queda nada. “Joder”, susurro casi sin aire.

Ciego de ilusión, toco la cima. Hay piedras sueltas, las siento en las yemas de los dedos. También hay tierra cernida por el tiempo. Aprieto la cara contra la roca y trato de recuperar el aliento. Justo en ese instante, siento la mordida. También el calor del veneno inoculado. Ya sin fuerzas, me dejo caer. Una cuerda me sostiene, es del mismo color que el cielo del que cuelga. En el otro extremo, alguien sonríe. Como por la suya, ahora el veneno circula por mi sangre, veneno de roca. Dicen que no hay antídoto. Mejor.

FIN

GRR_

Gracias, F.

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